31 diciembre 2009

La vida está hecha de tiempo. Los días se miden en horas, los salarios se miden en función de esas horas, nuestros conocimientos se miden en años. Robamos un minuto a nuestras jornadas para tomar un café. Volvemos corriendo a nuestros puestos, miramos el reloj, vivimos de cita en cita. Y, sin embargo, el tiempo termina agotándose y en el fondo de tu alma te preguntas si esos, segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años y décadas se están empleando de la mejor manera posible.
Todo da vueltas a nuestro alrededor: trabajos, familia, amigos, amantes.. te vienen ganas de gritar 'ALTO!', mirar a tu alrededor, cambiar la disposición de unas cuantas cosas y luego continuar.