La vida está hecha de tiempo. Los días se miden en horas, los salarios se miden en función de esas horas, nuestros conocimientos se miden en años. Robamos un minuto a nuestras jornadas para tomar un café. Volvemos corriendo a nuestros puestos, miramos el reloj, vivimos de cita en cita. Y, sin embargo, el tiempo termina agotándose y en el fondo de tu alma te preguntas si esos, segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años y décadas se están empleando de la mejor manera posible.
Todo da vueltas a nuestro alrededor: trabajos, familia, amigos, amantes.. te vienen ganas de gritar 'ALTO!', mirar a tu alrededor, cambiar la disposición de unas cuantas cosas y luego continuar.